Opinión

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i-PAT es un concepto que no es nuevo, y que se refiere al cálculo de nuestra “huella ambiental” mal llamada “ecológica” por algunos (y es que como ya dijimos antes, la ecología es una ciencia). en realidad la fórmula es muy sencilla y se expresaría más o menos así:

I = P · A · T

Donde I es el impacto humano, P tamaño de la población, A consumo per cápita y T costo ambiental por dólar de consumo. así pues, por ejemplo, una persona promedio en europa, impacta 3,5ha, un canadiense 4,5ha y un estadounidense 5ha. O lo que es lo mismo: para que todos vivamos como gringo necesitamos más planetas… Unos dos. El asunto es que hay partes del mundo que equilibran las cosas, los países más pobres (al menos en teoría) las personas impactan un área menor. Por ejemplo, se considera que en los países en vías de desarrollo (a esos a los que antes nos decían tercermundistas) el impacto es menor a media hectárea. Como vimos ayer, eso no es necesariamente cierto dado que las personas siempre tienen una capacidad de impacto mayor que sus necesidades reales. Por ejemplo en el caso de la minería ilegal en Perú.

El asunto es que si no regulamos nuestros patrones de consumo actual, el planeta no nos va a alcanzar, ahora se están promoviendo actividades como una nueva revolución verde para garantizar más alimentos. Hay otros que dicen que cambiando la T por tecnologías ambientalmente amigables podemos reducir I, el punto es que esas tecnologías que resulten productivas y ambientalmente amigables no se ven por ningun lado, ni se espera que se desarrollen en un futuro próximo. Esas soluciones solo son curitas tratando de tapar una herida en la yugular. Tenemos que dirigirnos al origen mismo del problema: el incremento en la población.

Revolución verde

Durante los años 60 se dió en el mundo la llamada “Revolución verde” que no era más que una versión pseudo-tecnificada de la agricultura. Sus beneficios fueron impactantes, por ejemplo, en México se producían 750kg de trigo por hectárea en 1950; en 1970 después de la revolución verde se producían 3,200kg en la misma superficie. ¡Qué bueno! ¿No?. Pues no, porque esta revolución verde implicaba la intensificación de monocultivos, permitidos por las nuevas tecn0logías de riego y la existencia de variedades modificadas articifialmente, además de la utilización masiva de pesticidas, herbicidas y fertilizantes. Obviamente las consecuencias han sido catastróficas (cultivos devastados por plagas, mal tiempo, etcétera) y de hecho se siguen utilizando agroquímicos y pesticidas similares para muchos cultivos (el ejemplo más claro es la caña de azúcar).

Con el surgimiento de la revolución verde se creyó que le podríamos ganar a Malthus, una vez más. Malthus era aquel que decía que:

“Afirmo que la capacidad de crecimiento de la población (humana) es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre.

La Población, si no encuentra obstáculos, aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan sólo aumentan en progresión aritmética. Basta con poseer las más elementales nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas.”

El mismo había predicho que la población superaría a la capacidad de generar alimento para autosostenerse en 1798. El primer retraso en esa predicción se dió gracias a la revolución industrial, misma que incremento la producción de alimento en los países ricos, y al mismo tiempo detuvo el crecimiento de su población. Cuando la población se enriquece las familias se reducen y cuando las familias se reducen la población se enriquece.. Los cálculos nuevamente apuntaron a que, eventualmente, sucedería, y hubiera sucedido de no ser por la revolución verde. El siguiente punto de inflexión sucederá, según dicen, por ahí de 2050. Y es que, en su inmensa habilidad para predecir el futuro, malthus también dijo que:

“No veo manera por la que el hombre pueda eludir el peso de esta ley, que abarca y penetra toda la naturaleza animada. Ninguna pretendida igualdad, ninguna reglamentación agraria, por radical que sea, podrá eliminar, durante un siglo siquiera, la presión de esta ley, que aparece, pues, como decididamente opuesta a la posible existencia de una sociedad cuyos miembros puedan todos tener una vida de reposo, felicidad y relativa holganza y no sientan ansiedad ante la dificultad de proveerse de los medios de subsistencia que necesitan ellos y sus familias”

Es un hecho que la naturaleza sigue su curso y que la mayoría de nostros, vamos a reproducirnos, pero es una de las grandes maravillas de la reproducción sexual. En lugar de que de cada 1 salgan 2, de cada 2 sale 1. Tenemos que reproducirnos de una forma consciente y coherente con el desarrollo que queremos obtener, el asunto recae en la educación (y en otros temas mas sensibles que no atañen a este blog) y mientras logremos seguir educando y disminuyendo las familias: es un hecho que se reducirá la fuerza laboral, pero tampoco tendrá que aumentar. Lo vemos diariamente, es imposible crear empleos para tantas personas e irónicamente, es necesario crearlos para mantener a todos los que vienen después. No lo estamos logrando. Y si cada uno quiere tener un nivel de consumo como el de los estadounidenses, es hora de empezar a trabajar en la conquista de nuevos planetas.

Si quieren calcular la carga de carbono (que no es lo mismo que su IPAT pero al menos es un dato para empezar) para diferentes de sus actividades cotidianas, pueden hacerlo aquí.