¿Alguna vez han escuchado el dicho “La belleza esta en los ojos que la miran”? Pues podríamos decir que el gusto de la comida está en la boca del que lo come.
Desde siempre, la cocina ha sido (y será) un tema completamente subjetivo. Habrá personas que por su propia voluntad decidan no comer carne de cerdo, como habrá personas que por alguna alergia no puedan comer nueces. Hay personas que evitan comer demasiadas grasas y gente que disfruta del sabor de una simple tortilla con asientos de manteca.
En lo que estamos todos de acuerdo es que al rato que sea la hora de la comida (o cena… o desayuno, depende de la hora en que leas este post) quieres que sea algo sabroso, algo que te satisfaga y te haga sentir restaurado por dentro.
Para los que gustamos de cocinar, pensamos erróneamente que no es fácil llevar una cocina “verde”; sin embargo, teniendo pequeñas consideraciones diarias, es más sencillo de lo que pensamos.
Veamos unos puntos sencillos que podemos aplicar a nuestra vida diaria (si no es que ya los aplicamos), los cuales, no solo nos ayudarán a nuestra salud, sino a nuestra imagen y de paso al planeta.
Consume productos de algún productor local.
Prácticamente todo lo que vemos en el supermercado es importado desde otro estado (por no mencionar otros países). Al comprar estos productos, estamos fomentando que se gasten litros de combustible innecesarios para transportar estos alimentos desde lugares lejanos. Por no mencionar que para que las verduras (por ejemplo), para que lleguen en perfecto estado de conservación deben ser cosechadas estando aun verdes y sometidas a un proceso de maduración artificial, la cual hace que las verduras se maduren por la fuerza, pero no tienen la tierra donde crecieron para absorber minerales para transformarlos en nutrimentos.
Cocina tu propia comida
Esto es casi sin discusión. Al cocinar tus propios alimentos, contribuyes a no producir más de lo que consumirás, reduciendo la cantidad de desperdicio en general. Además de aprovechar al máximo los ingredientes comprados (¿verdad que duele desperdiciar algo que acabas de pagar?), al no sobre cocinar los alimentos, mantienes los nutrientes al máximo de su asimilación, los antioxidantes naturales no se degradan y consumes una cantidad considerable menos de conservadores químicos artificiales.
Tener un jardín comestible
Si bien, comprar productos locales es una buena recomendación, que más local que tenerlos creciendo en tu propio patio, zotehuela, (¿armario?). Ok, crecer jitomates y variedad de frutos en tu patio trasero no es siempre tarea sencilla, siempre puedes tener macetas con hierbas comestibles como albahaca, cilantro, perejil, etc. Las cuales no requieren demasiado cuidado y siempre te pueden proporcionar ese toque extra de frescura en la comida que preparas, sin mencionar que los valores nutrimentales se mantienen al máximo hasta el momento de su cocción. (También sirven para defender tu casa de zombies, ¡recuerda que en el día los hongos duermen!).
Aprovechar la comida
Otra acción sin cuestionamientos. Cuantas veces no nos dijeron “No tires la comida”… ¿pues qué creen? Tenían razón. En nuestro país se tiene contemplado que cada casa produce dos bolsas de basura diarias, eso multiplicado por toda la cuadra, por toda la colonia, por toda la ciudad es MUCHO. Y Mucha de esa basura son desechos orgánicos (en específico, restos de comida).
Cuando vine a vivir a Cancún, me di cuenta de que la gente de la localidad no gusta de comer comida recalentada; prefieren hacer (o comprar) más comida para la cena que recalentar su comida de la tarde. Yo que vengo de Xalapa, allá se tiene la costumbre (o por lo menos donde crecí) de guardar lo que sobra de la comida y recalentarlo en la cena, o si se tiene un poco de ingenio, se pueden transformar en otros platillos. ¿Acaso no es clásico el “recalentado” después de una mega party?
Composta
Ok, ya recalenté la comida, y sobró y se echó a perder, o tal vez no alcanzo el recalentado… Bueno, deberíamos haber previsto esta
situación desde el momento de cocinar ¿no? Ya solo nos queda desechar los restos T_T
¿No sería mucho mejor que hubiera una alternativa la cual convirtiera los desechos, en algo utilizable? Pues si existe. Se llama composta, si, esa palabra que algunos han escuchado por ahí y no tienen ni idea de que es (en especial los políticos).
Afortunadamente, no se requiere maquinaria industrial para transformar los desechos orgánicos en composta. Basta con esparcir los restos y revolverlos con la tierra de nuestras plantas en el jardín comestible (porque hicimos uno ¿verdad?). De ésta forma, no solo estaremos evitando contaminar más, sino que también le estaremos dando una ayuda de nutrientes a nuestras plantas, las cuales los transformarán en mejores nutrimentos para NOSOTROS. Es una situación ganar – ganar.
En resumen, podemos ver este lindo cuadrito :P
| Acción | Impacto ecológico | Impacto personal |
| Consumir productos locales | Reduce consumo de combustible para importar alimentos | Los alimentos cosechados en su mejor momento y con menor tiempo de transporte, son más ricos en nutrimentos |
| Cocinar tu propia comida | Menor desperdicio de comida en general | Mejor asimilación de nutrimentos en el organismo y menor consumo de conservadores artificiales |
| Tener un jardín comestible | Tener plantitas en tu casa siempre es bueno | La comida, entre más fresca, mejor. Tener un jardín comestible es una forma de mantener la frescura a su máximo. |
| Aprovechar la comida | Entre menos comida se tire, menor es la basura que se produce en una casa | No toda la comida recalentada tiene beneficios nutrimentales positivos, pero los recalentados siempre son más ricos hehe |
| Composta | Reducir aún más la cantidad de basura que se produce diariamente | Las plantas no viven de agua y tierra. También necesitan nutrimentos que pueden obtener de la composta. Nutrimentos que se transmiten directamente a nuestro organismo. |