En las décadas de 1960 y 1970 se dió un movimiento sin precedentes llamado “revolución verde” que pretendía regenerar terrenos desgastados y promover la generación de más zonas de producción de alimento alrededor del mundo. Esta “revolución” promovía métodos modernos de selección genética de semillas, además del uso masivo de insecticidas, herbicidas, pesticidas y agroquímicos. Y cuando digo masivos es por que en realidad se utilizaron cantidades industriales de éstos productos. Como podrán darse cuenta, no tiene nada que ver con la actual concepción de “verde” en la que la utilización de estas sustancias ahora sabemos que son más dañinas que benéficas (sin embargo se siguen utilizando indiscriminadamente para cultivos como la caña y otros) así que en realidad esa revolución verde solo era verde de nombre.
Afortunadamente la situación ha cambiado y bueno, tenemos filántropos dedicados como Bill Gates (que además de crear software tiene su fundación y recorre el mundo con ella) está impulsando una re-visita a ese concepto de revolución verde, con tecnología moderna y 120 millones de dólares bajo el brazo.
Los esfuerzos se dirigiran principalmente a los países sub-saharianos, por lo que en esta ocasión, México no figura entre los principales escenarios de la nueva revolución verde. Al menos de momento. Cuarenta (casi 50) años después, las cosas han cambiado, ahora se promueven cultivos de legumbres que fijen nitrógeno al suelo y papas dulces resistentes a las plagas.
Como es de esperarse (y por salud que bueno que sea de esta forma) la iniciativa de Gates ha sido criticada por enfocarse principalmente en “soluciones tecnológicas y altos rendimientos, un camino que podría llevar a repetir los errores de la primera revolución verde”, pero una nueva serie de empresas, incluídas algunas de reciente formación, están invirtiendo el desarrollo de nuevas tecnologías agriculturales que podrían jugar un rol importante en el proceso.
La realidad es que el cambio climático está afectando a las cosechas, la población crece y los terrenos arables decrecen, así pues, los decrecidos terrenos de siembra además pueden verse afectados por sequías, inundaciones y plagas.
El desarrollo de tecnologías agriculturales que consideren la vertiente información generada en los últimos casi 50 años (los que han pasado desde el inicio de la revolución verde anterior) y el aprendizaje de la revolución verde pasada, podrían significar una salida victoriosa del panorama oscuro al que nos enfrentamos. Obviamente que no solo hace falta producir más alimento, también es necesario disminuir el crecimiento poblacional, acuérdense de Malthus, ese loco economista inglés que en alguna ocasión dijo que:
“Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre.La Población, si no encuentra obstáculos, aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan sólo aumentan en progresión aritmética. Basta con poseer las más elementales nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas.”
Así pues chavos… usar condón también es verde.
Saludos a todos.
- El fundamento de esta nota fué visto en Eart2Tech