Vivimos rodeados de él y es uno de los principales componentes de nuestra basura: el papel. Desde que los chinos lo inventaran alrededor del siglo 10 hemos utilizado este producto hecho de celulosa para los más diversos fines. El principal sin lugar a dudas ha sido la permanencia de información. La mayor parte de la información humana no está contenida en los genes, a diferencia de las otras especies animales. Está contenida en papel, y en tiempos recientes, en medios electrónicos.
El problema es que para fabricar papel necesitamos celulosa, misma que proviene de las plantas, todavía no podemos sintetizar celulosa (y seguramente muy poca gente lo ha intentado) por lo que requerimos de grandes cantidades de este polisacárido para almacenar nuestra información: utilizamos libros, revistas, libretas, notas autoadheribles, etcétera, y para fabricarlo cortamos árboles u otras plantas que cumplen una función específica dentro de los ecosistemas (perdón pero cortar pinos para hacer hojas se me hace una aberración, y gusto mucho de leer)
Lo de los libros poco ha poco ha ido cambiando. En estados unidos, la aparición del kindle de Amazon ha representado una sustitución de libros impresos por libros digitales para ser leídos en él. Una buena noticia es que dentro de poco estará disponible a nivel mundial y a un costo menor que su edición anterior.
Además de esto, LG ha anunciado que pondrá a la venta un dispositivo de lectura de libros que obtendrá energía de paneles fotovoltaicos adosados a él.
Hace unos cuantos posts cuando celebraba la supuesta llegada del apple tablet fuí cuestionado acerca de las posibles ventajas de utilizar dispositivos electrónicos para la lectura, sustituyendo a los medios tradicionales. Pues bien, como se comentó en ese post, solo el kindle sustituye unos 22.5 libros impresos por persona al año. 22.5 libros es cerca de 21.5 veces más de lo que leen los mexicanos en promedio. Por lo que muchos de ustedes podrían decirme “bueno, ¿para que querría en realidad un dispositivo como estos un mexicano si no va a leer nada?” pero hay (como casi todo en este hermoso país cundido de nopales) una terrible disparidad que hace que el promedio sea al menos mayor que cero: por cada 19 mexicanos que no leen nada (y con nada me refiero a eso precisamente: nada, incluso van al cine a ver las películas dobladas por que no leen ni los subtítulos, como dijera @akyta) hay uno que lee 20 libros al año, y con eso se logra que el promedio llegue a 1. Está bien, exageré, es harto probable que más de uno de ustedes lea al menos un libro al año, pero es vergonzoso que existan 8.8 millones de mexicanos con título de posgrado, de los cuales, un 18% nunca ha puesto pie en una librería. Como dijera mi difunta abuela: “ya ni en defensa propia“. Así pues, mientras que tenemos campañas televisivas que vergonzosamente atentan contra el lenguaje, los mexicanos seguimos sin leer. Es más, conozco a muchos que hablan con faltas de ortografía.
Volviendo al tema (reconozco que me salí de él, lo lamento, pero en realidad esos datos se me antojan vergonzosos) si bien es cierto que el asunto del consumo de energía por empaque, transporte, envío y disposición final son mayores para un dispositivo de éstos que para una revista o un libro normal, la no utilización de árboles para su producción (es despreciable la cantidad de papel utilizada en un manual de un dispositivo comparada con, no digamos, una biblia) es un plus. Además, como comenté, no existen tintas tóxicas ni envoltorios plásticos innecesarios para “cubrir” estos aparatos. Se hace ya en algunos dispositivos que el instructivo está impreso en la parte interior de la caja que lo contiene, minimizando con esto el papel utilizado. De igual forma, estos dispositivos son reciclables, y de una forma similar a comparar un cd contra un reproductor portatil, este dispositivo es re-utilizable, a diferencia del libro, que para volverlo a utilizar habrá que destruirlo y reconstruirlo, perdiendo en el proceso algunas características tipo del material, o utilizando agentes altamente contaminantes (cloro) para obtener resultados similares.
Estoy totalmente de acuerdo en que el consumismo es una práctica que altera también el medio ambiente. Comprar nuevos gadgets solo por hacerlo y no disponer adecuadamente de los viejos es un problema que pronto podría ser de salud pública. Sin embargo, si fomentamos la lectura y proveemos de la información correcta, creo que podemos estar un paso más cerca de vivir mejor por los años que nos queden en este hermoso planeta.
No quiero que sean partidarios de mi opinión ciegamente, me gusta el debate provocado por que quiere decir que no están dispuestos a tolerar que les sigan haciendo información falsa por cierta, es más, estoy consciente que con la situación económica actual, a muchos no nos alcanzará ni para el tablet, ni el kindle ni ningún otro que salga, pero los que tengan oportunidad y gusten de leer, tómense su momento para reflexionar y decidir.
No hay mejor amigo que un libro.
Saludos a todos.
P.D. Ya si les interesa profundizar en el asunto de los mexicanos y nuestra no lectura, les dejo este artículo.